jueves, 21 de mayo de 2015
miércoles, 20 de mayo de 2015
Alienación = Población
El ser humano siempre ha estado alienado, desde los esclavos, por ejemplo, con la construcción de pirámides para los faraones hasta hoy en día con la fabricación de productos de los cuales el beneficio será para el empresario.
Pero sin embargo, la forma de ver a la población continuamente alienada, como en el artículo "¿Están alienados mis alumnos de secundaria?" hace reflexionar sobre si realmente nuestra vida gira en torno a un plan de los que poseen el poder, un proyecto de vida alienada dirigida hacia un circulo vicioso, en el que la venta de nuestro trabajo genera la búsqueda de una vía de escape que a su vez desemboca en un ocio también enajenado, ya que también nos lo implantan dentro de unos moldes.
Entonces, ¿es cierto eso que nos han estado diciendo aquellos "malvados" que buscan la revolución del
proletariado?, ¿estamos sometidos?, ¿nos han privado de la libertad sin que nos demos cuenta?, ¿quién ha sido?... ¿y por qué?.
Yo creo que sí, estamos dominados y cautivos en un sistema en el que aquellos que poseen el mando del poder nos implantan en todo nuestro ser unas pautas a seguir durante nuestra vida entera, como si hasta nosotros mismos fuéramos una producción, una materia prima en una cadena de fabricación: colegio, instituto, universidad, trabajo, ocio, comportamiento, moda, normas sociales... todo gira en torno a un modelo y el que se sale de él es apartado.
Seguir el patrón -nos dicen- que si no todo os irá mal. Esto es solo porque el sistema está dirigido por unos pocos que hacen que la mayoría de la población sea como un rebaño que sigue unas directrices marcadas por ellos de manera que no seamos capaces de escapar de este sistema.
Unos locos, irracionales, inmaduros y vagos por querer cambiar esta sociedad en vez de adaptarse a ella, incapaces de aceptarlo por su egoísmo. Eso es de lo que se les tacha a los que luchan por el cambio, en vez de ser innovadores y fuertes que pretenden abrir nuestros ojos e igualar la sociedad.
El ser humano tiene la necesidad de trabajar por el simple hecho de que todos lo usamos como una herramienta para sentirnos útiles, sentir que valemos para algo. El trabajo siempre ha sido nuestro esfuerzo convertido en materias para nuestra supervivencia, en definitiva, algo que nos inmiscuía solo a nosotros mismos. El afán de trabajo es algo innato, nos sale espontáneamente sin que nadie nos presione para ello, es decir, es algo que tarde o temprano buscamos nosotros solos por necesidad de ser útiles.
proletariado?, ¿estamos sometidos?, ¿nos han privado de la libertad sin que nos demos cuenta?, ¿quién ha sido?... ¿y por qué?.
Yo creo que sí, estamos dominados y cautivos en un sistema en el que aquellos que poseen el mando del poder nos implantan en todo nuestro ser unas pautas a seguir durante nuestra vida entera, como si hasta nosotros mismos fuéramos una producción, una materia prima en una cadena de fabricación: colegio, instituto, universidad, trabajo, ocio, comportamiento, moda, normas sociales... todo gira en torno a un modelo y el que se sale de él es apartado.
Seguir el patrón -nos dicen- que si no todo os irá mal. Esto es solo porque el sistema está dirigido por unos pocos que hacen que la mayoría de la población sea como un rebaño que sigue unas directrices marcadas por ellos de manera que no seamos capaces de escapar de este sistema.
Unos locos, irracionales, inmaduros y vagos por querer cambiar esta sociedad en vez de adaptarse a ella, incapaces de aceptarlo por su egoísmo. Eso es de lo que se les tacha a los que luchan por el cambio, en vez de ser innovadores y fuertes que pretenden abrir nuestros ojos e igualar la sociedad.
El ser humano tiene la necesidad de trabajar por el simple hecho de que todos lo usamos como una herramienta para sentirnos útiles, sentir que valemos para algo. El trabajo siempre ha sido nuestro esfuerzo convertido en materias para nuestra supervivencia, en definitiva, algo que nos inmiscuía solo a nosotros mismos. El afán de trabajo es algo innato, nos sale espontáneamente sin que nadie nos presione para ello, es decir, es algo que tarde o temprano buscamos nosotros solos por necesidad de ser útiles.
Sin embargo, no se da así en el sistema capitalista, en el cual tenemos que vender nuestro trabajo a cambio de una recompensa económica sin la que no podríamos vivir. Es por ello por lo que estamos sometidos al patrono que nos pagará por algo que al final acabará siendo una tortuosa obligación, ya que manteniendo una dependencia económica con el trabajo siempre tendremos la sensación de no ser libres, y creo que si no somos libres en lo que nos define tanto como es el trabajo, nunca llegaremos a ser nosotros del todo.
Por lo que debemos buscar la ruptura con eso que nos esclaviza, tratar de lograr el poder soltar nuestra mente del sometimiento social en el que vivimos y hacer lo que hacemos por que queremos no por complacer a los demás.
martes, 19 de mayo de 2015
Yo NO soy empleo
El otro día vi el nuevo anuncio
de BBVA cuya campaña es Yo soy empleo y me pareció oportuno escribir acerca de
ello.
Describo el anuncio. Al comienzo,
aparece un grupo bastante generoso de personas quienes por diversas
circunstancias que nos son ajenas, acaban en una plaza de Sevilla, la Plaza de
la Encarnación, y miran algo que les resulta simpático con cara de estar
interesados. Ese algo es un panel de cristal que el grupo BBVA ha ubicado en el
centro de la plaza con motivo de que los individuos que pasen por allí, sin
otro que hacer, coloquen en dicho panel una serie de palabras que también los
propios organizadores han puesto a su disposición. El objetivo de la actividad
reside en que esas personas mediante las palabras que, repito, ellos mismos han
ofrecido a los “participantes” del juego (sin dar la posibilidad de que nadie
aporte su opinión en el caso de que no se encuentre entre esas palabras), es
responder a la pregunta: ¿en qué piensas cuando piensas en empleo?
Vale, hasta aquí todo correcto.
El problema llega cuando comienzan a enfocar más de cerca las palabras. Bueno,
antes de nada no me parece acertada la manera de buscar respuesta a la pregunta
que plantean. Más que nada porque no permiten dar una opinión de verdad, pues
la limitan a una serie de cartelitos que ellos mismos se han molestado en
diseñar. Cartelitos que, si nos damos cuenta, no incluyen ni una sola palabra
que dé una denotación negativa al empleo. Por lo que si querían una opinión, al
menos sincera por parte de los trabajadores (aunque claro eso es precisamente
de lo que ellos huyen), no deberían restringirla. ¿Tan difícil era poner una
pizarrita y un rotulador para que cada uno escribiese lo que de verdad piensa?
Ilusión, responsabilidad,
desarrollo, tranquilidad, confianza, esperanza, impulso, necesidad, estabilidad,
futuro, crecimiento, familia, felicidad, autoestima, oportunidad, satisfacción,
cambio, éxito, talento... Estas son algunas de las palabras que, según los del
BBVA, se corresponden con el significado de trabajo.
¿De verdad nos tenemos que creer
que trabajo es familia? Familia es algo por lo que matas, a lo que recurres en
tus momentos malos y algo que sabes que está ahí porque sí, sin querer sacar
beneficio alguno de ti. Familia es eso que en muchas ocasiones el trabajo te
impide formar, por lo que no, amigos, trabajo no es familia. Otras palabras que
aparecen, como autoestima o talento (¿!?¡¿!?), son las que ellos realmente
quieren que asociemos con empleo, pues pretenden que pensemos que el trabajo lo
es todo y que si no trabajas para ellos no solo caes en una grandísima
depresión quedando tu autoestima por los suelos, sino que además no tienes
talento. Y con esto último básicamente nos están diciendo que: quien trabaja
tiene talento y quien tiene talento indudablemente trabaja, es decir, que la
cantidad de políticos sin estudios, con familiares en el mismo mundillo, que
disfrutan encantados con sus puestos de trabajo, no están ahí por enchufe sino
por talento; y que el motivo de que los miles de arquitectos, pescadores,
periodistas o albañiles, entre muchísimos otros, estén en paro no es más que
ese, la falta de talento. Menuda hipocresía.
Éxito también se encuentra entre
esas palabras que, según el BBVA, definen al empleo, por lo tanto, nos venden
que triunfar en la vida es solo posible gracias a un buen trabajo o lo que
ellos consideran buen trabajo.
Por otro lado, la única palabra
de las que aparecen que considero sí definen algo más al trabajo es
“necesidad”. Realmente necesitamos el empleo, pero no por realizarnos (porque
en los empleos que se nos ofrecen no nos reconocemos) sino porque en este
sistema en el que nos encontramos, necesitamos trabajar, agachar la cabeza y
ser una pieza más de la maquinaria, esperando resignados a que nos den el
salario mínimo que necesitamos para sobrevivir.
Pero la historia no termina aquí.
El lema de la campaña se llama “Yo soy empleo”. Como comenté en el artículo
anterior, esto es un concepto totalmente capitalista que pretende identificar a
las personas con su oficio, con su función dentro del sistema. En resumidas
cuentas, si cada uno de nosotros somos empleo, debemos deducir que sin trabajo
no somos nada. Algo que no es así, pero que indudablemente ellos no conciben.
Incluso teniendo un trabajo en el que realmente yo me reconociese e hiciese por
gusto, me negaría a aceptar que todo mi ser fuese reducido a mi empleo; porque
me niego a aceptar que únicamente soy lo que hago, ya sea por mí o para ellos.
Y es que me resulta penoso que quieran
hacernos creer que el empleo que nos ofrecen dista a pocos centímetros del
paraíso y que ofrezcan ayuda a las clases trabajadoras solo porque el trabajo duro
de las mismas les proporcionará más beneficios a ellos. Pues una parte del sueldo
de los trabajadores no es utilizado más que para aumentar el capital del
propietario, en lugar de ser destinado a satisfacer las necesidades de la
comunidad que tantas calumnias soporta. Porque
cuanta más gente esté trabajando, más capital para sus bolsillos y cuanta más
gente crea que este es el sistema que nos merecemos, más posibilidades les
estaremos dando para que lo confirmen. Así que, que anuncien, que anuncien y nos
coman la cabeza... que ya mismo anunciarán nuestra aniquilación y seguiremos
con las narices pegadas a la televisión como si nada.
(¿)Bienvenidos(?) al sistema capitalista
De acuerdo. Considero hacer una breve introducción
acerca de algunas de las acepciones recogidas bajo el término “alienación”.
- Proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición.
-
Estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la
propia identidad.
A propósito de los mismos, me ha resultado interesante la comparación con la siguiente palabra:
Deshumanizar: privar de caracteres humanos.
¿No atendemos acaso a la misma significación
de los términos expuestos?
Por triste que pueda resultar, la realidad constituida por esta semejanza de terminologías es la dichosa enfermedad social que ha infectado a toda una población de trabajadores en la actualidad.
Angustiados por poder asegurarnos unas condiciones económicas más o menos confortables y una vida digna, nos entregamos sin rechistar al sistema impuesto, en el que te hacen creer que así ganas tú y que le debes todo lo que tienes a tus "superiores", cuando la realidad es bien distinta; pues son ellos los que a fin de cuentas dependen de ti y tu labor y el que sales finalmente perdiendo eres tú mismo, pues tu entrega es la que te lleva a la privatización absoluta de tu propia libertad personal.
Angustiados por poder asegurarnos unas condiciones económicas más o menos confortables y una vida digna, nos entregamos sin rechistar al sistema impuesto, en el que te hacen creer que así ganas tú y que le debes todo lo que tienes a tus "superiores", cuando la realidad es bien distinta; pues son ellos los que a fin de cuentas dependen de ti y tu labor y el que sales finalmente perdiendo eres tú mismo, pues tu entrega es la que te lleva a la privatización absoluta de tu propia libertad personal.
En efecto, tras esta aclaración no cabe duda
que pertenecemos a una sociedad alineada. Y sí, el verbo pertenecer viene como
anillo al dedo en cuanto a lo que supone el verdadero respaldo de la existencia
de la vida de los trabajadores (¿o debería decir exclavos?). Pues hemos dejado
de ser dueños de nuestras propias vidas. Nos hemos convertido en meras
marionetas que penden de unos inestables
hilos que sujetan los “dioses” de nuestra maravillosa y justa sociedad.
Y es que el responsable de esta patología social es el dinero. En algunos casos es la ambición de conseguir todo aquello que queremos es el culpable de este "tumor social" que se extiende cual célula en metástasis que invade un organismo hasta provocar su máximo punto de flanqueo; o es en a mayor parte de los casos tan sólo el hecho de subsistir. En cualquier caso, el dinero es quien nos mueve, es la base de nuestro
abastecimiento; lo necesitamos para mantener nuestra existencia y la de los
nuestros y por ello somos víctimas de este proceso progresivo de deshumanización.
Hemos entregado nuestra más valiosa posesión, nuestro tiempo, ofreciendo nuestra
máxima dedicación al trabajo; lo que en resumidas cuentas viene siendo la
entrega de “nuestra” vida.
Esta situación planteada la he encontrado reflejada a la perfección en
un fragmento de una película vista anteriormente en la asignatura de filosofía
cuando hablamos del sistema capitalista y la economía. En él encontramos el proceso de alienación del que hablo.
Es necesario el análisis de algunas de las frases que se dicen en este fragmento como:
-
“Me dedico a esto para ganar
dinero” que podría traducirse también como "dedico mi vida para poder mantenerme con la misma". Hoy en día, eso a lo que lamamos "vocación" o "realización a nivel profesional" han ido desapareciendo y han sido sustituidos por la frustración, la desmotivación y el desánime poblacional. Pues ¿quién es capaz llevar a cabo con ilusión la tarea que consideras que te define y te llena cuando estás obligada a hacerla?
-
“El dinero es una puta que nunca duerme y como no la cuides y le
prestes atención, un día te despertarás y se habrá marchado para siempre”. Como he expresado con anterioridad, es él, el dinero quien nos tiene atados y cuando nos falta, es el precursor de nuestras más asfixiantes angustias.
Mediante estas realidades atroces que reinan
en nuestras vidas queda clara la
dependencia que sufrimos, la entrega y alienación que gobierna nuestra
existencia.
A parte de estas dos, encontramos otra frase que
aparece en el vídeo que enuncia: “el dinero no es el valor esencial sino el
tiempo”, asistiendo a la otra realidad que podría considerarse más demoledora
aún, pues siendo la falta de disponibilidad de tiempo de los individuos
alineados una consecuencia de las dos anteriores, es un hecho que hemos
asimilado y una privatización que hemos asumido.
domingo, 10 de mayo de 2015
Repite conmigo: "Yo soy libre"
Tras una lectura exhaustiva del
artículo "¿Están alienados mis alumnos de secundaria?" me dispongo a opinar, y
ya puestos, a contestar la pregunta que directamente se nos plantea.
Somos trabajo. El trabajo nos
persigue. Es algo que necesitamos como un nutriente más en nuestra dieta, pero
la cosa no queda ahí. A la vez el trabajo se apropia de nosotros y nos hace
suyos en lugar de que nosotros lo hagamos nuestro. Poseemos trabajos que no nos
identifican y cada vez con menor pudor los aceptamos como dignos. Bien se
observa en la tan escuchada frase: “hoy por hoy cualquier trabajo es
bienvenido”. Y es que no es nada extraño que la pérdida de trabajo suponga en
nosotros tal ansiedad, porque somos máquinas hechas para trabajar y no
concebimos una realidad sin lo que nos da alimento, cobijo y en resumidas
cuentas una vida, el trabajo.
Por otro lado, como respuesta a
la pregunta planteada, indudablemente sí, por supuesto que lo estamos. Los
alumnos de secundaria (aunque yo ampliaría el concepto omitiendo “de
secundaria”) estamos alienados. ¿Cómo no va a ser así si nada más nacer nos
colocan un babero y nos mandan a una escuela (porque nuestros pobres padres no pueden
ocuparse de nosotros por el motivo universal: trabajo) para que nos empapemos
de conocimiento y cuando crezcamos seamos unos excelentes explotados?
¿A todo el mundo le disgusta su
trabajo? Lo cierto es que tengo una madre que de verdad cree que le gusta su
trabajo. Ojo, yo no digo que sea malo, de hecho lo considero el trabajo que más
la caracteriza, pero no es ese el problema. El problema reside en que ella no
sabe lo que es trabajar por gusto, es decir, hacerlo cuando quieras, sin
presión alguna, faltando el día que no te apetece ir y negándote a hacer algo
cuando sinceramente prefieres dejarlo para otro día. Porque realmente no
trabaja para ella, para realizarse como persona, sino para otros.
Retomando el tema de los alumnos,
la alienación que sufrimos es más que observable. Entramos y salimos a una hora
establecida que de ser incumplida es sancionable, nos imparten lecciones
obligatorias sobre materias determinadas que ni si quiera nos interesan y, para
rematar, nos impiden acudir a clases que no están fijadas en nuestro horario y
que realmente (por extraño que a algunos profesores les parezca) sí tenemos
curiosidad de conocer (lo cual no tiene por qué ser sinónimo de estudiar). Pues aún hay gente, afortunadamente, a la que
le gusta aprender y leer y explorar por el simple hecho de conocer y
cultivarse, sin que sea preciso el tener que memorizarse veinte mil fechas y
otras tantas fórmulas.
Se nos limita todo. No podemos
sentarnos al lado de alguien porque vamos a hablar mucho, no podemos discutirle
a un profesor que no lleva razón o que comete alguna injusticia y no está
permitido reprocharle a los mayores, a pesar de que, sepamos de sobra que lo
que queremos recriminarle es lo éticamente correcto. Ejemplos claros de esta
“alienación educativa” son esas escuelas que dicen enseñarte valores cuando,
además de los horarios, fechas de exámenes y tareas obligatorias que alienan a
sus pupilos, separan por sexos las clases o simplemente (siendo la fuente mi
propia experiencia) no te permiten vestir una chaqueta o una bufanda en los
días fríos por el simple detalle de que no llevan bordados el honorable escudo
del colegio.
Al igual que a los trabajadores,
a los alumnos tampoco se nos dota de tiempo libre. Libre... será tiempo “libre”
cuando yo decida cuándo empieza y cuándo termina, y cuando yo decida en qué
emplearlo. Ya no por el hecho de que los estudios o tareas que me obligan a
hacer no me lo permitan, sino porque el ocio que supuestamente nos “libera” de
los estudios, también parece ser
alienante. Las formas de diversión están ya estandarizadas. Al parecer ya ni
uno mismo decide lo que es divertido y lo que no, pues estamos constantemente sometidos
a que los demás nos expongan lo aburrida que consideran nuestra actividad
favorita, con el único motivo de aportar algo absolutamente irrelevante.
En definidas cuentas, todo esto a
lo que estamos tan acostumbrados es consecuencia del sistema vigente, el
capitalismo, que nos somete a la injusta diferencia de clases y nos aliena
haciendo que no nos reconozcamos en nuestros propios actos, pero que, aún así,
los continuemos realizando para asegurar nuestra supervivencia. Dependemos de
este modelo y de esta sociedad, lo que me evoca a mi primer artículo de este
blog, en el que, sin mucha idea, traté el tema de las imprescindibles
dependencias sociales entre humanos, lo cual ahora, con más precisión, puedo
asociar al sistema del que formamos parte y su capacidad de influir sobre
nosotros y cosificarnos, cual piezas de una gran maquinaria que está en marcha para
el lucro de tan solo unos pocos.
lunes, 9 de marzo de 2015
Perderse en la duda
En "Abre los ojos" se basa en la filosofía de Descartes y sobre todo en Sigmund Freud para crear la historia de dicha película.
La película nos da a entender que hay dos partes diferenciadas, la realidad y el sueño, en las que el protagonista deambula sin poder diferenciarlas, perdiéndose así en una situación intermedia que le hace perder el juicio.
La realidad de la película expresa el YO, lo que le sucede cada día a César antes de crionizarse. En esa parte las situaciones, las personas, el entorno, etcétera son normales y los pensamientos del personaje sus deseos e impulsos están reprimidos por este YO.
La película nos da a entender que hay dos partes diferenciadas, la realidad y el sueño, en las que el protagonista deambula sin poder diferenciarlas, perdiéndose así en una situación intermedia que le hace perder el juicio.
La realidad de la película expresa el YO, lo que le sucede cada día a César antes de crionizarse. En esa parte las situaciones, las personas, el entorno, etcétera son normales y los pensamientos del personaje sus deseos e impulsos están reprimidos por este YO.
El ELLO se ve reflejado en la película como esos recuerdos y prohibiciones que tiene César en su sueño, mientras está crionizado, es decir, en su sueño, que es donde las personas expresamos nuestro subconsciente. Ahí es donde podemos sacar a la luz todo lo que reprimimos en la realidad, todo lo que nos hace sentir mal... Por eso se puede entender que en su sueño aparezca Sofía como el deseo, anhelo o pasión y Nuria como la distorsión de un sueño que por su aparición de algún recuerdo del subconsciente irrumpe y lo convierte todo en una pesadilla.
El SUPER-YO se puede ver como el sentimiento de culpa o de frustración, ya que se ve en una situación en la que el subconsciente se muestra de forma alterada en el sueño.
Esta película refleja como antes he mencionado, una visión cartesiana de lo que es real y lo que no, si es un sueño o estamos despiertos. Nunca estamos seguros de si realmente es real o no lo que estamos experimentando. Podríamos tener una visión equivocada de la realidad.
A todos nos ha pasado una situación parecida a la contada en la película, en la que tienes un sueño tan vívido que no lo diferencias hasta que te despiertas y puedes "cerciorarte" de que era un sueño.
Existen varias preguntas en la película como: ¿sabes diferenciar entre los sueños y la realidad?, ¿esto es real?, ¿sabes diferenciar entre la consciencia y la subconsciencia?, ese tipo de preguntas que todos nos hacemos cada vez que una situación se sale de nuestras acciones habituales, que nos hace desconfiar de si estamos experimentando una situación real. Para el protagonista es imposible saber si estás despierto o soñando.
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